Jose García Alba, comerciante de madreñas (calzado de madera típico de la cornisa cantábrica) recorría en bicicleta el concejo de Somiedo (Asturias), comprando madreñas a los comerciantes locales para luego distribuirlas en puntos de venta de Asturias, Leon y Galicia.
En 1965 este joven emprendedor de Aguasmestas, comienza a interesarse por unas maquinas francesas con las que fabrica zuecos de madera en serie. Tras un viaje a Francia se hace con varias máquinas y pone en marcha una gran industria para la época en la pequeña localidad asturiana de Aguasmestas
Con la llegada y progresiva popularización de los calzados fabricados en goma y cuero, las tradicionales madreñas comenzaron, poco a poco, a caer en el desuso, relegadas por la comodidad y la modernidad de los nuevos materiales.
Sin embargo, fiel a una tradición heredada y a un oficio profundamente arraigado en la cultura popular, José García Alba se mantuvo firme en la elaboración artesanal de estas piezas. Gracias a su constancia, dedicación y respeto por el saber ancestral, la producción de madreñas continuó viva hasta el año 2001, momento en el que José García Alba puso fin a su labor con la llegada de su merecida jubilación.
Tras dos años con la fábrica cerrada, en 2003 una tercera generación de artesanos decide reabrir la fábrica, modernizar las máquinas y orientar la producción hacia otro tipo de artesanía en madera basada en grabado y decoración.
Incluyendo también hornos de cocción para la serigrafía de vidrio, nace Asina SL para continuar con la labor heredada de varias generaciones de artesanos especialistas en madera.